14. Cinco llaves para abrir las puertas del futuro a vuestros hijos

Jerónimo García Ugarte — César García-Rincón De Castro

Claves para desarrollar la competencia emprendedora desde la familia

Parafraseando a Woody Allen, nos interesa el futuro de vuestros hijos, porque es ahí donde van a pasar el resto de su vida. Y ese futuro es a la vez apasionante e incierto, y está lleno de oportunidades pero también de dificultades. Es bastante probable que los que desarrollen con pasión su talento y los que se fijen en el lado bueno de las cosas lo tengan más fácil: éstas son dos facetas importantes de los emprendedores.

¿Qué nuevos trabajos habrá dentro de diez años? No lo sabemos, pero sí sabemos quiénes los crearán y ocuparán: las personas con espíritu emprendedor. La buena noticia es que ese espíritu se puede educar.

5 llaves para emprender en el siglo XXI: abriendo puertas al futuro

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LA LLAVE DE LA CREATIVIDAD,

porque en tiempos de incertidumbre y cambio es más importante la imaginación que el conocimiento. Cada vez se demanda mayor creatividad y capacidad de innovar en los perfiles profesionales.

2

LA LLAVE DE LOS CONTACTOS,

porque hemos pasado de la «era superman» a la «era Spiderman»: ahora la fuerza está en la red, no en hacerlo todo solo. Y esa red es global e instantánea, requiere rapidez y agilidad.

3

LA LLAVE DE LA MOTIVACIÓN,

porque necesitamos más que nunca estar enfocados. En este caos de posibilidades y estímulos del mundo actual, los cambios han dejado de ser algo ocasional para convertirse en lo habitual. Y, sobre todo, ser optimistas, es decir, ver el vaso medio lleno.

4

LA LLAVE DE LA COMUNICACIÓN,

vivimos en un mundo interconectado, y nuestros mensajes deben competir con otros mensajes interconectado, y nuestros mensajes deben competir con otros mensajes, y además en múltiples formatos. Hoy más que nunca, saber comunicar con inteligencia resulta fundamental.

5

LA LLAVE DEL HUMANISMO,

somos conscientes de los límites del planeta y de las consecuencias nefastas de hacer negocios y tomar decisiones sin criterios éticos: un negocio malo, desde el punto de vista ético, al final acaba siendo un mal negocio.

La cinta métrica y el proceso de selección de personas

En un proceso de selección de personal para cubrir cinco puestos de trabajo, llegaron al final doce candidatos con la misma valoración en todas las cualidades o rasgos. Los evaluadores estaban ante el dilema de encontrar el elemento clave o diferencial y no sabían cómo abordarlo. Habían hecho todo tipo de pruebas. Al final llamaron a una experta internacional en selección de personas para que los ayudara, y ésta les sugirió que al día siguiente todos los candidatos se presentasen ante ella con una cinta métrica —el clásico metro de medir— en el edificio donde tenía lugar el proceso de selección.

Así se hizo y, en esa primera sesión, la experta retó a todos los candidatos a medir el perímetro del edificio en que se encontraban en el menor tiempo posible. Uno de los candidatos llegó a los dos minutos con la solución exacta, habló con la experta y ésta le dijo: «Espere aquí, no se vaya». Otra candidata, que había olvidado traer la cinta métrica, averiguó el perímetro en cinco minutos. Acto seguido habló con la experta y ésta le dijo también que se esperara. A los siete minutos llegaron tres candidatos que se habían repartido el trabajo y habían sumado sus medidas. La experta también les pidió que esperasen. El resto de candidatos comenzó a llegar a partir de quince, veinte o veinticinco minutos: todos fueron enviados amablemente de vuelta a sus casas.

Los evaluadores, asombrados, preguntaron a la experta por qué había escogido a esos cinco candidatos. Su respuesta fue ésta: «Al primero de ellos, porque le preguntó directamente al portero de la casa cuál era el perímetro, y como ya había obtenido la información que necesitaba, nos ahorró tiempo y esfuerzo. Usó la habilidad de las relaciones interpersonales. La segunda candidata, que había olvidado la cinta métrica, averiguó el perímetro del edificio a través de su teléfono móvil: entró en internet y fue capaz de resolver un problema sin las herramientas tradicionales, pero sí con las digitales. Y los otros tres fueron capaces de ponerse de acuerdo y de trabajar en equipo, de cooperar en lugar de competir: en una situación en la que se jugaban un puesto de trabajo, usaron su llave de los valores humanos. Todos ellos tenían algo importante y diferencial con respecto a los demás candidatos: la actitud emprendedora que ustedes buscaban».

César García-Rincón de Castro, 2015

En los últimos cinco años, coincidiendo con la profunda crisis global que vivimos, se ha comenzado a hablar con más intensidad del emprendimiento, de los emprendedores y de la competencia emprendedora. Siempre ha habido emprendedores. Por emprendedor no hay que entender solamente el trabajador autónomo o el empresario; también hay emprendedores dentro de las empresas: son los llamados intraemprendedores.

El caso es que ser emprendedor ahora está de moda, pero más por una necesidad laboral que por un modo de ser, una actitud o un carácter. Nosotros optamos por el segundo factor: emprender como actitud ante la vida y ante el trabajo. Porque el carácter emprendedor esconde una serie de cualidades y herramientas personales que ayudarán a vuestros hijos a ser más felices profesionalmente y a dar más sentido a sus vidas.

Hablar de «espíritu emprendedor» hoy, en España, significa luchar contra la tiranía de nuestra cultura dominante acerca del mundo laboral. Se trata de algo que se nos ha transmitido de generación en generación, con frases como éstas: «Aprueba una oposición y a vivir», «Un trabajo fijo para toda la vida y una buena pensión», «Médico, abogado, ingeniero, todo menos ser artista, autónomo, etc.», «Lo mejor es colocarte en una empresa grande, cuanto más grande mejor»…

¿Os suenan estas frases? Pertenecen al pasado, pues ya no son verdad. Las cosas han dejado de ser tan estables y tan rentables: cualquier tiempo pasado fue «anterior». Con estas claves y estas creencias acerca del trabajo, impedís que vuestros hijos desarrollen el potencial de emprendedores. Más bien los condenáis a vivir amarrados al dique del aparente confort, mientras otros emprendedores navegan por el mar de los retos, rumbo a nuevas profesiones.

Vamos a conocer cuáles son esas cinco llaves o rasgos del espíritu emprendedor, y cómo podéis ayudar a vuestros hijos a cultivarlas lo mejor posible. Nosotros las hemos llamado las 5 Llaves del Espíritu Emprendedor, una metáfora que nos gusta, porque al final las llaves nos ayudan a abrir y traspasar las puertas del futuro profesional y personal.

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1. Llave relacional

Somos seres en relación, en comunicación con otros. Ningún proyecto de emprendimiento tiene sentido en solitario: la red de personas y contactos con clientes, proveedores y otros profesionales es esencial. La cooperación con otros en proyectos de talento compartido multiplica los resultados. Hemos pasado de la era del emprendedor Superman —el que lo hace todo solo, el más fuerte—, al emprendedor Spiderman —la persona ágil, flexible y dinámica que teje redes y hace que su talento crezca de forma exponencial: la RED es su fuerza y sostenibilidad.

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2. Llave motivacional

La motivación de logro, las emociones proactivas, las creencias positivas, la realización personal, el desarrollo de los propios talentos y la autonomía personal son esenciales para el emprendimiento, para salir de la zona de confort y afrontar los retos con ilusión y valentía. El emprendedor no es un tipo duro, sin corazón; no es el «ejecutivo agresivo» de los años setenta y ochenta, sino más bien una persona emocionalmente inteligente, que hace de la resiliencia (flexibilidad mental) uno de sus mejores escudos para soportar con éxito las dificultades y adversidades.

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3. Llave creativa

La creatividad es una herramienta básica en el emprendedor: le da la capacidad de satisfacer nuevas necesidades, mejorar procesos y aportar valor. Ello implica apertura y curiosidad, perseverancia, imaginación y también rigor. El emprendedor no piensa siempre de la misma manera, intuye cuándo tiene que ver las cosas de otro modo, cuándo tiene que innovar. Por eso utiliza varias rutas de pensamiento, otros puntos de vista y formas de ver y hacer las cosas. Estudia a los mejores, descubre por qué lo son, y aprende de ellos.

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4. Llave humanista

Los buenos negocios los hacen las buenas personas. Un negocio malo desde el punto de vista ético, acaba siendo un mal negocio. Por desgracia, todos los días vemos noticias y ejemplos de malos negocios. El emprendedor necesita una ética como principio personal y también como estrategia a largo plazo de la sostenibilidad de su negocio, para construir relaciones de confianza con sus clientes, para mejorar la vida de otras personas y el entorno en que actúa.

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5. Llave comunicativa

La capacidad de expresar las ideas en varios formatos comunicativos como dibujos, mapas, narraciones, formas de hablar, tanto verbal como no verbal, es fundamental para el emprendimiento, porque de nada vale tener buenas ideas y proyectos si no sabemos venderlos, si no convencemos a la sociedad de ello, si no persuadimos. Esta dimensión es el «departamento de marketing personal» del emprendedor. Las buenas ideas se deben saber comunicar de la forma oportuna y en el momento oportuno. Si no desarrollamos una comunicación inteligente, si no logramos impactar en las emociones de nuestros clientes, de poco sirve tener buenas ideas.

La buena noticia es que estas cinco llaves se pueden educar. Como padres podéis colaborar para que vuestros hijos puedan desarrollarlas. Piensa en emprendedores de éxito y fácilmente descubrirás que todos ellos han utilizado estas llaves, y que con ellas han logrado abrir las puertas de su talento y su futuro profesional. Por ejemplo, J. K. Rowling, autora de la saga de Harry Potter, en una situación de dificultad personal, casi en la indigencia, refugiándose en los cafés de Edimburgo con su hija pequeña, recordó que cuando iba al colegio, de niña, era muy hábil inventando y contando cuentos e historias típico corrillo a su alrededor. En esos cafés comenzó a escribir Harry Potter. Esta habilidad especial, esta mezcla de llave comunicativa (contar historias), creativa (inventar historias), motivacional (una hija pequeña a quien alimentar y ofrecer un futuro), relacional (vivir en casa de su hermana, llegar hasta un editor que apostó por ella) y humanista (enfocarse en el público infantil, contar historias con valores…), fue la que la ayudó a emprender y escribir la primera entrega de Harry Potter que, como hoy sabemos, gozó de unos beneficios económicos extraordinarios.

5 llaves para hablar con vuestros hijos sobre su futuro

La primera pregunta que, como padres, os tenéis que hacer antes de sentaros a hablar con vuestros hijos sobre su futuro es: ¿Cómo queréis que sean vuestros hijos en ese futuro que está por venir?

Nuestro papel no es el de diseñar para ellos un futuro cerrado y a nuestra medida. Pero si queremos acompañarlos y aconsejarlos en este camino que están iniciando, es necesario ofrecerles, enseñarles una serie de competencias, herramientas, etc., que no deben faltar nunca en su «mochila».

A ellos les corresponde asumir todo el protagonismo en la construcción de su futuro. Pero tampoco podemos olvidar que necesitan que la primera parte del camino cuente con unas guías que les vayan orientando.

Todos, en algún momento, habéis tenido que preparar la mochila de vuestros hijos cuando se han ido de excursión, y ellos han puesto en vosotros su confianza para que, al llegar a su destino, no les faltase nada. Ahora el viaje es más largo. En la construcción de su futuro irán dejando atrás y desechando algunas de las cosas que vosotros les habéis puesto en la mochila, y con muchas otras llegarán hasta el final.

Lo cierto es que no todo aquello que les ofrecéis ahora formará necesariamente parte de su vida a largo plazo. Pero para que puedan elegir es necesario que en el punto de salida su mochila guarde cosas valiosas.

Estamos seguros de que imagináis a vuestros hijos habitando el mundo de un modo positivo. Que pensáis en ellos como personas íntegras personal y profesionalmente. Recordad, entonces, que no podréis conseguir que vuestros hijos sean buenos profesionales emprendedores si antes no habéis conseguido que sean buenas personas.

La construcción del futuro de vuestros hijos tiene mucho que ver con la construcción de un edificio, en el que la parte más importante no son los distintos pisos que se irán levantando a la vista de todos, sino los cimientos sobre los que se alza el edificio y que no podemos ver a simple vista.

En esos cimientos se sitúan las cinco llaves para hablar con vuestros hijos sobre algunas estrategias a las que no deben renunciar en la construcción de su futuro:

Al hablar de la llave humanista, debemos destacar la importancia de que su propia felicidad no puede ser ajena a la felicidad de los demás. Y para ello es necesario que entiendan que la característica más destacada y la mejor estrategia de una persona que posee esta competencia es la de vivir continuamente atenta, observando y buscando el momento oportuno para ayudar a quien lo necesite sin esperar nada a cambio. De hecho hoy en día se valora mucho el «liderazgo de servicio» en las empresas. Esto implica ayudar a los demás y estar disponible para ellos, «hacerse cargo», no como un ejercicio de poder, sino de servicio a los demás y a un proyecto compartido de trabajo, cada uno desde su puesto, sea el que sea.

Al hablar de la llave motivacional, tenemos que ayudarlos a formarse un concepto positivo de sí mismos. Y eso supone hablarles tanto de sus puntos fuertes para poder reforzarlos, como de sus puntos débiles para poder afrontarlos y superarlos. El modo de percibirse y valorarse a sí mismos marca la diferencia entre dos estrategias diferentes a la hora de «asomarse» a la vida: desde la luminosidad de la azotea o desde la oscuridad del sótano.

Al hablar de la llave relacional, seguro que las palabras de Michael Jordan les ayudarán: «Las individualidades ganan partidos, el trabajo en equipo gana campeonatos». Vivimos en un mundo global donde renunciar a la riqueza que aporta la diversidad es la peor de las estrategias. Como ya hemos comentado anteriormente, una de las características clave de un emprendedor es tener una buena red de contactos o socios, es decir, saber elegir y rodearse de personas íntegras y de confianza.

Al hablar de la llave creativa, tenemos que potenciar el hecho de que sean capaces de sacar fuera esa creatividad que todos llevamos dentro y que, por desconocimiento, quizá nunca salga a la luz. Debemos ayudarlos a descubrir, situarlos ante aquello que les motiva y apoyarlos, personal y materialmente, en su desarrollo. Tenemos que incentivar sus creaciones, reforzar su curiosidad, su aprendizaje de nuevas herramientas, invitarles a «pensar al revés», o a «unir o mezclar dos cosas que antes nadie ha unido» para crear productos innovadores. También podemos animarlos a participar en concursos de creación artística o creativa del tipo que sea.

Al hablar de la llave comunicativa, tenemos que dialogar con ellos desde nuestro ejemplo. Además de las necesarias habilidades de comunicación en diferentes formatos, la estrategia que siempre deben seguir al comunicarse es la de la sinceridad y la credibilidad. Es decir, estimular la coherencia entre lo que hacen y lo que dicen. Y recordemos que el ejemplo es el mejor modo de influir de forma positiva en los demás. Algunas actividades, como el teatro escolar, son magníficas oportunidades para entrenar la capacidad de oratoria y de hablar en público. Un curso de oratoria para adolescentes es una excelente inversión de futuro.

A todos aquellos padres que os acerquéis a estas páginas os dejamos la «tarea» de pensar en otras posibles estrategias para hablar con vuestros hijos, sin olvidar que cada uno es diferente y que, como os puede ayudar a ver este pequeño test, no todos parten del misma punto de salida.

1. ¿Crees que tu hijo piensa y ayuda a que los demás sean felices? No
2. ¿Piensas que tu hijo tiene un concepto positivo de sí mismo? No
3. ¿Crees que tu hijo prefiere hacer las cosas solo a hacerlas con otros? No

El emprendimiento empieza en casa

También queremos proponeros tres actividades para que podáis ayudar a vuestros hijos en la construcción de un futuro emprendedor:

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Para ayudar a que vuestros hijos sean emprendedores es absolutamente necesario que tengan un conocimiento adecuado de sí mismos. Y para ello podéis plantearles que dibujen, o escriban, lo que ha sido hasta ahora el «camino» de su vida, señalando sus puntos débiles y sus puntos fuertes, tanto en su desarrollo personal como académico. Después de haber pensado y puesto por escrito los aspectos y competencias en los que tienen que mejorar, les pediréis que se propongan una acción de logro (mejora) para cada una de las debilidades.

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La familia también es un equipo en el que cada uno debe aportar lo mejor de sí mismo. Cada miembro del equipo ha de asumir sus responsabilidades. Cuando os anticipáis o asumís responsabilidades que son de vuestros hijos, lo que realmente hacéis es restarles maduración, progreso, etc. Por ello es fundamental dejar claro cuáles son las responsabilidades de cada miembro de la familia y no asumir (salvo en circunstancias muy especiales) las de otros. En su futuro no siempre vais a estar ahí, a su lado, para resolver por ellos los problemas que, inevitablemente, la vida les vaya deparando.

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No podemos cerrar este capítulo sin hacer hincapié en que pensar en emprendimiento no es solamente pensar en el beneficio profesional (económico) que vuestros hijos puedan obtener en el futuro. Ser emprendedores exige también un compromiso social que podéis empezar a trabajar pensando y colaborando en familia con alguna causa, con alguna necesidad social de vuestro entorno. No tenéis más que salir a vuestro barrio, preguntar en alguna institución municipal, ON G, etc., por aquellas necesidades de colaboración, ¡y poneros juntos a ello!