01. Vuestro hijo está en Educación Primaria

Victoria Urzáiz Celigueta

Afianzando las bases para construir su futuro

Muchos padres os planteáis esta reflexión: Mi hijo asiste a un colegio de educación Primaria en el que pasa entre siete y ocho horas diarias, durante cinco días por semana a lo largo de nueve meses al año en seis cursos. Se trata de una etapa clave para su desarrollo como es la que tiene lugar entre los 6 y los 11 años. Después del núcleo básico familiar y de la familia más extensa de abuelos, tíos y primos (cuando existen, cuando se puede, cuando las circunstancias acompañan), el colegio es el primer círculo en el que vuestro hijo se mueve. Vuestros hijos pasan en el colegio una parte importante de su tiempo y, cuando están en casa, hablan constantemente de cuestiones relacionadas con sus compañeros de clase y su profesor. Vuestro hijo «vive» y «crece» en el colegio y, como padres, sentís la necesidad de conocer lo que hace en el mejor entorno educativo posible.

¿Cómo está estructurada la Educación Primaria? ¿Somos conscientes de que desde los hábitos de estudio y valores que cultivamos ya desde la infancia estamos empezando a construir los cimientos de su potencial empleabilidad futura?

En este capítulo abordaremos algunas de las dudas y preguntas más frecuentes de padres con hijos que cursan Educación Primaria:

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¿Cómo está estructurada la Educación Primaria?

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¿Cuál es el punto de partida y hasta dónde debemos llegar para afrontar con éxito la Educación Secundaria?

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¿Cómo tomar parte activa como padre del Proyecto Educativo?

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Comunicación y encuentro con el colegio. Tutores y familias.

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Nuestros hijos no aprenden como nosotros aprendimos.

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Afrontando problemas y buscando soluciones.

Ovidio, el poeta romano, narra en su libro X de La metamorfosis el mito de Pigmalión, el solitario rey de Chipre que buscaba sin éxito la esposa perfecta para compartir su vida. Desencantado, se refugió en la creación de la estatua de una bella mujer a la que llamó Galatea. Con tesón fue moldeando y perfeccionando la estatua, y tanto deseo puso en esta tarea que acabó enamorándose de ella y suplicó a la diosa Venus que la transformase en una mujer real con la que poder compartir su vida. Pigmalión siguió dedicado a su obra con mimo hasta que un día descubrió que su amada Galatea se había convertido en una mujer real, tan viva y hermosa como él la había soñado. Se casaron, compartieron su reinado en Chipre y tuvieron descendencia.

El mito de Ovidio nos aporta un enfoque sobre la cuestión que abarcamos en este capítulo: vuestros hijos, entre los 6 y los 11 años, viven un tiempo de desarrollo extraordinario y los padres adoptamos el papel de auténticos «escultores». Lo que esperamos de ellos, los mensajes que les damos, la dedicación y el acompañamiento, la comunicación que establecemos con ellos, el tipo de experiencias que les brindamos, el interés con que compartimos sus cosas, son en este momento

la base para su futuro profesional. Además del contexto familiar, el colegio que elijáis para ellos se convierte también en un sistema fundamental para que estas metas lleguen a ser algún día realidad.

Merece la pena plantearnos si la elección que tomamos es la adecuada como también reflexionar sobre el modo en que nos coordinamos y relacionamos con el centro para trabajar en la línea educativa, ética y social que, como padres, queremos para ellos.

Un recorrido por el sistema educativo

En los últimos tiempos estamos presenciando un «baile» de datos e informaciones acerca de distintos sistemas educativos que tarde o temprano nos lleva a todos a sentirnos algo confusos y desorientados. Se trata de un exceso de información que no sólo afecta a los padres, también a los profesores, directores y orientadores de los centros. La propuesta más razonable sería conseguir un pacto por la educación consensuado y coherente, independiente de los cambios políticos, y basado en evidencias científicas, sobre las características y necesidades de los niños de nuestro tiempo, tan diferentes a los de generaciones anteriores. Un pacto que contemplara y definiera una intervención educativa de calidad centrada en el desarrollo de competencias y que preparara a las nuevas generaciones para el mundo que les espera.

Esta propuesta no es una utopía, y ya viene desarrollándose desde hace años en países como Finlandia. Las medidas que necesitamos aplicar en nuestro sistema educativo serán eficaces si van unidas a una implantación temprana, coherente y coordinada desde la Educación Infantil, pasando por la Educación Primaria y hasta finalizar la escolarización obligatoria. Mientras esto no llegue, e independientemente de las opiniones y valoraciones personales, los padres necesitamos conocer cuál es la estructura del sistema educativo vigente en España desde el curso 2014-2015, expuesta en la Ley Orgánica 8/2013, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE). La exponemos en el diagrama a continuación.

Estructura del Sistema Educativo en España (LOMCE 2014)
Fuente Original

¿Cómo es la Educación Primaria que cursa vuestro hijo? ¿Qué cambios os interesa conocer con respecto a sistemas anteriores?

La Educación Primaria (Real Decreto 126/2014) comprende seis cursos independientes, desde primero hasta sexto, y ya no se organizan por ciclos.

En cada curso las áreas (antes llamadas «asignaturas») se organizan en:

  • Troncales: Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Lengua Castellana y Literatura, Matemáticas e Inglés.
  • Específicas: Educación Física y Religión o Valores Culturales y Sociales a elección de los padres; también el centro puede ofertar Educación Artística o Segunda Lengua Extranjera.
  • De libre configuración autonómica (por ejemplo, la lengua co-oficial).

Merece la pena apuntar también que desaparece Conocimiento del Medio Natural y Social y se convierte en dos áreas independientes: Ciencias de la Naturaleza y Ciencias Sociales.

Para los padres es importante conocer que se mantienen medidas de apoyo a niños que muestran dificultades de aprendizaje:

  • Una de ellas es la repetición, que en general se puede aplicar una sola vez en la etapa y en cualquiera de los seis cursos.
  • Otra medida eficaz es el plan de refuerzo para los niños que lo necesiten, fundamentalmente los que no han conseguido superar todos los objetivos del curso anterior.

En los siguientes capítulos de esta guía vas a encontrar constantes alusiones a las competencias, un término con el que los profesores de Primaria llevan ya tiempo trabajando, y que es necesario conocer y potenciar también entre los padres.

De hecho, ya en 2006, el Parlamento Europeo propuso a los países miembros la revisión de los métodos de trabajo en las aulas y sus sistemas de evaluación, para avanzar hacia un modelo basado en el desarrollo de ciertas competencias clave.

Las competencias hacen referencia no tanto a lo que el alumno «sabe», sino a lo que «sabe hacer»; son una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan a la vez para lograr la resolución eficaz de problemas de todo tipo.

Son siete las competencias clave que los alumnos irán desarrollando de forma progresiva ya desde la Educación Primaria y a lo largo de toda su escolarización obligatoria:

  • Comunicación lingüística
  • Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
  • Competencia digital
  • Aprender a aprender
  • Competencias sociales y cívicas
  • Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor
  • Conciencia y expresiones culturales

Todas ellas son importantes y se trabajarán desde cada una de las áreas del currículo hasta que vuestro hijo finalice su escolarización obligatoria con 16 años. Pero las competencias clave se desarrollan también en el contexto familiar del niño, por ello debemos cuestionarnos cómo colaboramos familia y escuela para conseguirlas.

Lo cierto es que en este marco de desarrollo en competencias, el aprendizaje de contenidos pierde el protagonismo que ha tenido hasta ahora. Pero, nos guste o no, los niños de Primaria se enfrentan a los exámenes, y en tercero y en sexto a pruebas externas al centro sobre sus conocimientos en lengua y matemáticas. Estas pruebas tienen un carácter informativo y orientador, tanto para que los padres conozcan los resultados de sus hijos, como para que el colegio, una vez revisados los resultados globales, pueda programar planes de mejora y medidas de refuerzo en su programa educativo en caso de necesitarlo.

¡Vuestros hijos crecen! Entre la Educación Infantil y la Secundaria

¡Ya se ven mayores! Una vez finalizada la Educación Infantil, los niños todavía están muy condicionados por su propio desarrollo de madurez, pero la mayoría están capacitados para reconocer su propio cuerpo y el de los otros y conducirlo con cierta armonía. Ya han adquirido autonomía para realizar actividades básicas y han integrado hábitos a su vida cotidiana. Además, muestran interés por explorar su entorno y se cuestionan sobre lo que ven y sobre lo que les sucede. Identifican emociones y sentimientos básicos (tristeza, enfado, sorpresa, asombro) en ellos mismos y en los demás, y han adquirido pautas básicas de convivencia y relación social. A los 5 años todavía tienen dificultad para afrontar los conflictos con autonomía, pero ya no recurren a solucionarlos pegando, llorando o mordiendo. Son niños que han conseguido formas de expresión adecuadas que les sirven para contar lo que ha pasado en el cole o durante el fin de semana. En cuanto a cuestiones de tipo académico, ya se han iniciado en habilidades básicas de tipo lógico-matemático que les permite ordenar, seriar o clasificar sin ninguna dificultad. También disponen de la base de la lectoescritura que será una herramienta fundamental para el acceso al conjunto de los aprendizajes propios de las materias escolares.

¡El tiempo pasa volando durante la infancia de vuestros hijos! Seis años más tarde, una vez terminada la Primaria y alas puertas de la adolescencia, la mayoría está capacitada para convivir con otros, saben afrontar las diferencias y disponen de recursos para resolver los conflictos entre iguales de forma pacífica. Por lo general se implican en su propio proceso educativo. Les importa su rendimiento y sus calificaciones escolares y les emociona, al mismo tiempo que les preocupa, su paso a la Secundaria. Pueden estudiar solos, aunque demandan constantemente la atención de los padres y de los profesores, y suelen preferir el trabajo en equipo, pues a esta edad ya son capaces de respetar las diferencias y reconocer estilos personales diferentes al suyo. A los 11 años se presupone una sólida adquisición de la lectoescritura y del lenguaje, así como el manejo de, al menos, una segunda lengua en niveles que le permitan afrontar cuestiones básicas de la vida cotidiana. Son capaces, además, de aplicar sus conocimientos de matemáticas para resolver problemas que requieran operaciones básicas de cálculo. Más adelante hablaremos de la capacidad de estos niños para manejar con soltura, responsabilidad y cierto espíritu crítico la gran cantidad de información que reciben y elaboran, a través de la utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

El Proyecto Educativo de Centro: trabajar juntos.

Cómo tomar parte activa como padre

En este proceso de avance continuo a lo largo de toda la Educación Primaria, cada colegio establecerá el modelo del perfil de competencias que pretende desarrollar en sus alumnos. Unos, tal vez, prioricen la competencia digital mediante proyectos muy concretos como el manejo de tablets que sustituyen los libros y cuadernos tradicionales. Otros, las competencias en comunicación lingüística y matemática, fomentando así un modelo de calidad educativa más tradicional, basado en la excelencia del rendimiento en dichas áreas del currículo. Y algunos centros pueden optar, en cambio, por priorizar la competencia social y cívica, apostando por el desarrollo de valores humanos, el compromiso social con su entorno o la inclusión.

Las familias deben conocer el Proyecto Educativo de Centro antes de elegirlo como también las estrategias y recursos que se utilizarán.

Sin duda que las siguientes pueden ser vías útiles para conocer y colaborar con el Proyecto Educativo del colegio:

  • Acudir a las reuniones de inicio de curso y preguntar por estas cuestiones.
  • Participar activamente en la vida del colegio a través de las asociaciones de madres y padres.
  • Asistir a actos, celebraciones, fiestas, eventos o sesiones de formación organizadas por el colegio.
  • Consultar la web del centro con regularidad, pues es una buena manera de conocer y colaborar con el Proyecto Educativo del colegio.

Comunicación y encuentro con el colegio.

Tutores y familias

Recomendamos a los padres acudir al tutor de forma regular y cada vez que se considere necesario pues:

  • Es el profesional que pasa más horas en el aula y que conoce la dinámica general del grupo de niños.
  • También es el más indicado para informaros sobre los puntos de vista del resto de profesores del claustro docente con respecto al alumno.
  • Además, en la etapa de Educación Primaria, los niños establecen en general un vínculo muy estrecho con su tutor porque es una figura de referencia a la que acuden para solventar conflictos cotidianos o para consultar o compartir asuntos importantes para ellos y raramente se cuestionan su referencia como figura de autoridad. ¿No os ha pasado algunas veces estando en casa aquello de «esto se hace así porque el maestro así me lo ha enseñado»?

A menudo se producen discrepancias, e incluso enfrentamientos importantes entre padres y tutores. En estos casos lo más conveniente es reunirse a dialogar para exponer con la máxima objetividad y claridad que sea posible tu preocupación, y para conocer el punto de vista del tutor. Establecer acuerdos revisables al cabo de un tiempo y concretar un modelo de intervención común familia-colegio con el niño suele dar buenos resultados.

Vuestros hijos no aprenden como vosotros aprendisteis

Sin duda que no podemos olvidarnos de una realidad: vuestros hijos son nativos digitales porque desde que nacieron han convivido con la tecnología digital de forma natural, y esta experiencia intensa y continuada en el tiempo ha conformado en ellos unos cerebros diferentes a los de sus padres. Ten en cuenta que:

  • Cuando le ayudes en la realización de tareas y trabajos, ellos están mejor preparados para recibir e incorporar la información que se les presenta de forma ágil e inmediata, que tienen preferencia por la información que les llega por vía visual, mediante gráficos o imágenes, y mayor dificultad ante los textos escritos.
  • Aunque a los adultos nos cueste compartirlo, está demostrado que estos niños son muy capaces de afrontar con éxito la multitarea (escuchar música y hacer ejercicios de matemáticas, por ejemplo) y que funcionan mejor y rinden más cuando trabajan en red, con otras personas.
  • Tienen una especial capacidad para aprender mediante estrategias que supongan retos; por ejemplo, responden mucho mejor ante la propuesta de trabajar en un proyecto que si deben estudiar un tema directamente del libro de texto.
  • Mejoran su motivación y con ella el rendimiento ante aprendizajes basados en problemas, siempre que sean reales y cercanos a su vida cotidiana.

Son los niños de la inmediatez, niños capaces de procesar mucha información en intervalos de tiempo cortos, pero también niños que necesitan acceder a esa información de forma rápida para obtener resultados en su trabajo. Si nos basamos en esto, coincidiremos en que el modelo tradicional del profesor que se presenta como el único y más fiable transmisor de conocimientos ya no tiene sentido. En la Educación Primaria, la tendencia que cada vez se impone con mayor éxito en las escuelas innovadoras es la que potencia que los niños construyan su propio conocimiento con la guía de sus maestros en el aula y de sus padres en casa, y que lo hagan colaborando con otros niños.

¿Y los deberes para hacer en casa?

Muchos padres con hijos en Educación Primaria experimentan la sobrecarga de trabajo que los niños soportan a lo largo del curso escolar: jornada de entre siete y ocho horas en el colegio que se prolonga con actividades extraescolares a la que, por si fuera poco, se suman tiempos extra para realizar los deberes que mandan los profesores. Pocos adultos estaríamos dispuestos a seguir trabajando una media de dos horas diarias tras haber finalizado nuestra jornada, pero hemos incorporado esta situación en los hijos con relativa resignación.

Muchas voces claman por cambiar esta realidad. Por fortuna van surgiendo propuestas que algunos centros comienzan a incorporar en sus proyectos. Una de ellas es el flipped-classroom o «clases invertidas» (Eric Mazur, 1991). En este modelo los niños exploran en casa utilizando internet sobre un tema que el profesor propone y sobre el que les ha facilitado páginas especialmente relevantes por sus características (claras, interactivas, aportan resultados, didácticas, atractivas). En el aula trabaja con los contenidos aprendidos en casa, y aplica sus conocimientos a determinadas situaciones propuestas por el profesor. El maestro es en este caso un guía del aprendizaje y el niño, el verdadero protagonista de la experiencia educativa. Este tipo de tareas potencia el desarrollo de la competencia emprendedora y les será de gran ayuda años después en su futuro profesional.

En definitiva, el objetivo final de todos estos métodos presentados es potenciar en los niños la capacidad de reflexionar sobre su modo de pensar y afrontar las tareas. Ahora bien: los contenidos sólo son una excusa sobre la que pensar. Por ello la principal función de los padres es fomentar que el niño se haga preguntas para aprender a pensar.

Afrontando problemas y buscando soluciones

En mi actividad profesional como orientadora, compruebo que los temas más frecuentes en los encuentros entre padres y tutores se refieren a las siguientes cuestiones:

  • Aprovechamiento académico: tareas en casa, desmotivación con alguna área, desatención, falta de organización, etc.
  • Cuestiones relacionadas con el desarrollo social y emocional: si tiene amigos, cómo actúa ante el trabajo en grupo, juegos en el patio, capacidad para resolver conflictos con iguales, participación activa en las clases.
  • Dificultad para la aplicación de los límites en casa: generalmente se conoce bien el método, pero se aplica mal por diversos motivos. La aplicación de límites se inicia informando al hijo de la medida y del objetivo que se pretende, debe ser aplicada con firmeza por ambos padres, debe ser coherente (la norma de esta mañana vale también para la tarde y para mañana), centrada en lo que para el niño son castigos y premios, y en el mismo momento en que se produce la conducta. También requiere por vuestra parte autocontrol emocional y, sobre todo, tener claro que lo que estamos recriminando es una cierta conducta, por lo que es más eficaz decir «has pegado a tu hermano» que «eres muy malo». No debéis olvidar que los niños necesitan los límites como elemento de regulación de su propia conducta, y por ello, debemos procurar que nunca pongan en duda que a nivel emocional se sienten muy queridos por vosotros.

La educación de los hijos es apasionante al mismo tiempo que difícil. En ocasiones se complica especialmente, como sucede en algunos casos de padres separados o divorciados. Las reacciones y formas de afrontarlo que adoptan los niños son muy diversas, pero con mucha frecuencia, durante la etapa de Educación Primaria, tienden a fantasear con la posibilidad de un arreglo (quiero que papá y mamá vuelvan a ser novios). También es muy frecuente la tendencia a creer que ellos, de un modo u otro, son los responsables de lo sucedido. Es importante informar al colegio de la nueva situación y también del acuerdo o resolución judicial que se ha establecido con respecto a la custodia y la patria potestad. En todo caso, resulta recomendable acudir juntos a reuniones del colegio, establecer y cumplir un régimen de visitas claro y bien conocido por el niño, y evitar involucrarlos a ellos en los desencuentros que puedan producirse entre los padres.

Encontrarás en otros capítulos de esta guía información más completa sobre aspectos de la educación de tu hijo que van mucho más allá de lo meramente académico, pero mientras tanto te planteo algunas propuestas:

  • Háblale de tus sentimientos y emociones para que así aprenda él a hacerlo de los suyos.
  • Fomenta la interacción con otros niños.
  • Abre tu casa para que otros entren.
  • Favorece su autonomía.
  • Sé coherente con los mensajes que le das y tus acciones.
  • Pregúntale por sus amigos y por las cosas del cole y cuéntale cosas de tu vida cotidiana.
  • Haced planes juntos (preparar juntos un bizcocho o arreglar un grifo que gotea puede ser apasionante para ellos).
  • Aplica los límites sin temor y con mucho amor.

La mejor Orientación Profesional en estos años de Educación Primaria es que tu hijo adquiera, junto al hábito y el gusto por el estudio, la capacidad de trabajar con otros, unos sólidos valores humanos y el manejo fluido de las materias instrumentales básicas (lengua, matemáticas y lengua extranjera) que serán los cimientos sobres los que tendrá que construir otros aprendizajes más específicos durante la etapa de la Secundaria. Una experiencia rica y variada en la familia y en la escuela le facilitará el desarrollo de todo su potencial personal de aprendizaje, tal como nos pone de manifiesto la teoría de las Inteligencias Múltiples.

¡Nadie lo va a hacer mejor que vosotros!
¡Los padres sois los primeros orientadores profesionales de vuestros hijos!